A Paola Velasco
Ella se gusta en la Tristeza, esa otra inteligencia, pero dentro de sus ataúdes sembró los bulbos del humor y la risa anglosajona, hahahaha, para confundir a los demonios del aire, cuyos radares se gripan con las almas paradojales. A la chica mortis le encantan los memes y los poemas poco hechos, de esos que solo pasan unos segundos por la sartén del folio, y se atiene a los gustos musicales del trueno, que no quiere más primavera que sus destrucciones. Le dije una vez que parecía salida de un cuadro de Romero de Torres y me respondió: "Tal vez..., pero de un cuadro sin terminar".
Es la chica de la desmesura. ¿Sus ojos? En ellos podrás contemplar hasta los glaciares de Marte. ¿Su pelo? En él hay espacio de sobra para una flauta y un juego de rotuladores. ¿Sus labios? Hasta el camello más enamorado de África tardaría horas en besarlos. ¿Sus brazos? Son tan largos que los usa de cuerda para lanzar cometas con grabados piratas. ¿Os he hablado de los dibujos flechados de talento de esta mujer inacabable, dibujos de espectros y lágrimas no pensados por un cerebro sino por una calavera?
"Basta ya", parece decirme su mirada. Dejemos de fingir que estamos vivos. Hablemos de cadáver a cadáver. Parece que es de tristeza firme, pero en sus ojos blandos se advierten las costuras, se notan los remiendos: ya os dije que es una mujer aún sin terminar.