La máscara


CUANDO SE borra el rostro hay que aferrarse a la máscara, gritar más fuerte que cuando gritabas en serio, seguir escribiendo poemas como en los tiempos en que sentías los poemas. No traicionar al niño que fuiste es un trabajo que merecería que te apuntaras a una escuela de cine: allí te podrían enseñar también a colocarte el pegamento para que no se te cayera el maquillaje. ¡Qué importa que te hayas rendido ante el espejo, lo importante es no rendirse ante los demás ni siquiera los jueves por la tarde, hacer de radio o megáfono, ser el eufórico de ti mismo, enseñarles tu desprecio hasta que estalle la bombilla que se oculta en las naranjas!